Olvido en la conmemoración del 50 aniversario de la visita del presidente Eisenhower a Madrid

Ayer, día 21 de diciembre, se conmemoró el 50 aniversario de la visita de “el viajero de la paz” que era así como Jose María Pemán dio a llamar al presidente estadounidense hizo a España.

 En efecto pocos actos de tan grande trascendencia para la ciudad y la nación se han sucedido en Madrid en el último siglo, y éste fue, sin duda, uno de ellos. En efecto, tal día como ayer, hace 50 años, el presidente estadounidense Eisenhower hizo a España y avaló así la entrada de nuestro país en la órbita internacional. Aquella fría tarde del 21 de diciembre de 1959, en la base aérea de Torrejón de Ardoz, Dwight D. Eisenhower, “Ike”, descendió como un soñado “míster Marshall” la escalinata del Boeing 407 que le transportaba en gira de buena voluntad de 35.000 kilómetros por once países. Uno de ellos era, tras veinte años de solitaria dictadura, España. A las 16.21 horas aterriza Ike, y el entonces Jefe del Estado, Francisco Franco, le recibió a pie de pista inmortalizando el acto con el famoso apretón de manos. El "amigo americano" nos había hecho un gran favor.

 El apoyo estadounidense será decisivo para nuestro país: la ONU acepta a España y, el mismo año de la visita de Eisenhower a Madrid, la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) avalan el plan de estabilización económica de nuestro país.

 Por primera vez, la recién nacida TVE envía imágenes a la red de Eurovisión, que transmite al continente la visita del premier estadounidense. Además, 150 corresponsales extranjeros acreditados cubrieron el encuentro. A fin de cuentas, era también la primera vez que un presidente de Estados Unidos visitaba España.

 Franco y Eisenhower cubrieron los 20 kilómetros que separan Torrejón de Madrid en tres coches, uno de ellos descubierto, ovacionados por un millón de personas. La Villa y Corte no se había engalanado tanto desde la venida del designado a ocupar el trono, Amadeo de Saboya, casi un siglo antes.  En la capital se cuelgan 60.000 banderas, se distribuyen 20.000 retratos de ambos líderes mandatarios, se encienden un millón de bombillas y 360 proyectores para iluminar Madrid, y se colocan arcos de triunfo florales.

 Eisenhower, a quien cariñosamente le llamaban “Ike” fue alojado en el palacio de La Moncloa y agasajado con una cena en el palacio de Oriente.

 Al día siguiente, tal día como hoy, un 22 de diciembre de hace 40 años, Franco y Eisenhower se reunieron en el palacio del Pardo. Estaban presentes, entre otros, dos futuros embajadores de sus países ante la ONU: Jaime de Piniés y Vernon Walters, intérprete de Eisenhower. La visita duró tan sólo 18 horas pero sirvieron como detonante para que España iniciase la fecunda etapa del desarrollismo que haría crecer espectacularmente, como nunca ha crecido, a nuestro país en la década de los 60 y primeros setenta, y supusiera un punto sin retorno en el camino hacia las libertades. Madrid, volvió a estar en los mapas de la escena internacional y empezó a recibir turismo estadounidense y del resto de países occidentales.

 La conmemoración ha pasado totalmente desapercibida e ignorada en la agenda de eventos del actual equipo de gobierno de la ciudad, tan sólo ha sido recordada, por la importancia histórica que merece, por la Embajada de EEUU en España sita en Madrid. Hoy los únicos recuerdos de la visita a Madrid son la Glorieta de Eisenhower que es como se conoce al nudo radial de autopistas para acceder al Aeropuerto de Barajas y una plaza con este mismo nombre en el Barrio de San Blas.

 Más información en www.embusa.es y www.munimadrid.es